En la provincia, la capacidad de producción de bioetanol (a base de caña de azúcar) ronda los 100.000 metros cúbicos anuales (equivalentes a unos 100 millones de litros), con posibilidades de expansión agroindustrial. Actualmente, la principal planta productiva es operada por Ledesma en Libertador General San Martín -generando unos 94.500 m3. Se complementa además con la producción de los ingenios Río Grande - La Mendieta y La Esperanza.
Jujuy, parte de la Liga de Provincias Bioenergéticas, y con el impulso de cámaras empresarias, entidades productivas, gobiernos y legisladores provinciales, espera desde hace años más oportunidades de mercado en Argentina. El ejemplo a seguir es Brasil, con destacada expansión en biocombustibles.
El aumento del corte de bioetanol para las economías del Norte Grande tuvo un paso clave en el Senado: las comisiones de Minería, Energía y Combustibles y de Presupuesto y Hacienda emitieron dictamen sobre el proyecto que establece el nuevo marco regulatorio en el país.
El documento firmado en la Cámara Alta unifica diferentes iniciativas y establece un régimen integral para la elaboración, almacenamiento, comercialización, mezcla y utilización de biocombustibles.
La senadora nacional por Jujuy, Carolina Moisés, (Convicción Federal) destacó el acuerdo alcanzado y anticipó que la intención es llevar el proyecto al recinto el próximo 10 de septiembre.
Del 12% al 15%: una oportunidad para la caña de azúcar
Uno de los puntos centrales para Jujuy y el resto del Norte Grande está relacionado con el bioetanol utilizado en las naftas.
El texto dictaminado establece un porcentaje mínimo obligatorio del 12% de bioetanol, distribuido en partes iguales entre el elaborado a partir de caña de azúcar y de maíz. A partir de los 12 meses de sancionada la ley, ese porcentaje mínimo deberá elevarse al 15%. Además, el proyecto contempla que la autoridad de aplicación pueda modificar excepcionalmente ese porcentaje por razones ambientales, sociales, económicas o por situaciones que afecten el mercado interno.
Para una provincia productora como Jujuy, un mayor porcentaje de mezcla supone ampliar el mercado interno de bioetanol y, consecuentemente, generar nuevas oportunidades para la cadena productiva.
Un régimen pensado para atraer inversiones
Otro elemento importante del proyecto es el horizonte temporal que busca brindar al sector. El nuevo régimen plantea una vigencia de 15 años, a fin de aportar previsibilidad para las inversiones y permitir que las empresas puedan proyectar ampliaciones de capacidad productiva.
El dictamen también apunta a promover la eficiencia y competitividad de los mercados, impulsar el empleo en el sector, fomentar las exportaciones y promover inversiones orientadas al desarrollo tecnológico y a la mejora de los procesos productivos.
La iniciativa contempla además una apertura hacia nuevas tecnologías, permitiendo que los vehículos con motores flex fuel puedan utilizar mezclas de bioetanol superiores al porcentaje obligatorio.
Al mismo tiempo, establece que el bioetanol destinado al cumplimiento del corte obligatorio deberá ser producido a partir de caña de azúcar y maíz, mientras que cualquier remanente necesario para completar el porcentaje podrá provenir de otras materias primas.
Prioridad para la producción argentina
En tanto, el proyecto determina que los biocombustibles y las materias primas importadas deberán pagar derechos de importación, mientras que aquellos destinados al cumplimiento del porcentaje obligatorio deberán ser producidos en plantas instaladas en Argentina y elaborados con materias primas de origen nacional.
Así, se procura que una expansión del mercado de biocombustibles tenga su correlato en producción, inversión y empleo.
Biodiésel, bioetanol y nuevas reglas de mercado
La iniciativa no se limita al bioetanol. El dictamen configura un marco más amplio para biodiésel, biometano, combustibles sostenibles de aviación y otras alternativas.
En el caso del biodiésel, el proyecto contempla un esquema de transición, con una evolución del corte obligatorio total desde el 7,5% durante la vigencia del actual régimen, hasta el 10%, con diferentes mecanismos de participación para empresas integradas y no integradas.
También se incorpora un Mercado Electrónico para instrumentar las operaciones vinculadas con las mezclas obligatorias, con registros de elaboradores y mezcladores, mecanismos de negociación y publicación de información destinada a aportar transparencia al mercado.
La normativa contempla además específicamente al Combustible Sostenible de Aviación (SAF) y al biometano, ampliando el alcance del régimen hacia tecnologías que están ganando protagonismo dentro de la transición energética internacional.
Un proyecto que llega al recinto con respaldo político
El dictamen suscripto este 3 de septiembre pasa directamente al orden del día. El próximo desafío será transformar el consenso alcanzado en las comisiones en los votos necesarios dentro del recinto.
Para Jujuy, la discusión que se aguarda en el Senado excede la política energética nacional, ya que aumentar la participación del bioetanol significa una eventual ampliación de la demanda de caña de azúcar, agregar valor a la producción agroindustrial y generar condiciones para nuevas inversiones en una actividad clave dentro de las economías regionales.