El crecimiento de la minería del litio en el noroeste argentino atraviesa una etapa decisiva. Con proyectos que ya producen, nuevas plantas en construcción y una cartera de inversiones que podría ampliar significativamente la capacidad productiva, Jujuy, Salta y Catamarca enfrentan el desafío de transformar el impulso de la actividad en un desarrollo económico sostenible, competitivo y con mayor participación de empresas y trabajadores locales.
Este fue uno de los principales ejes del panel “El noroeste minero, desde adentro: Tres cámaras empresarias y su diagnóstico ante una nueva etapa de desarrollo minero regional”, desarrollado durante la primera jornada del 15° Seminario Internacional de Litio en Sudamérica.
El encuentro reunió a Arturo Pfister, presidente de la Cámara Minera de Jujuy; Juan Martín Gilly, presidente de la Cámara de la Minería de Salta; y Abás Tanus Mafud, presidente de la Cámara Minera de Catamarca, quienes compartieron diagnósticos sobre la evolución de la actividad y las condiciones necesarias para sostener su expansión.
Aunque cada provincia presenta particularidades productivas, los representantes coincidieron en la importancia de generar condiciones estables para invertir, fortalecer las cadenas de proveedores, mejorar la infraestructura y avanzar hacia una mayor articulación regional.
Competitividad internacional, exploración y educación para sostener el crecimiento
Arturo Pfister y Juan Martín Gilly pusieron el foco en la necesidad de mejorar las condiciones de competitividad de Argentina frente a otros países mineros, especialmente en materia impositiva y regulatoria.
Los dirigentes consideraron que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) representa un avance para reducir las desventajas estructurales que enfrenta el sector.
“Argentina está muy alto, no somos competitivos con otros países”.
Con esa definición, el referente salteño se refirió a la presión impositiva y sostuvo que las nuevas herramientas de promoción permiten avanzar hacia condiciones más equilibradas para competir por inversiones internacionales.
En este sentido, planteó que el desafío no se limita a atraer capitales para proyectos que ya se encuentran en etapas avanzadas, sino también a sostener la exploración, considerada el punto de partida de futuras operaciones.
Al respecto, advirtió que contar actualmente con proyectos productivos y otros próximos a construcción no garantiza por sí solo la continuidad del crecimiento minero. "Para eso necesitamos explorar", aseveró.
La reflexión apuntó a uno de los aspectos estructurales de la industria: los largos plazos de maduración y el elevado riesgo asociado a las inversiones exploratorias. Los proyectos que hoy avanzan hacia la producción deberán ser reemplazados, en el futuro, por nuevos desarrollos que todavía necesitan ser descubiertos y evaluados.
En tanto, el presidente de la Cámara Minera de Jujuy destacó la necesidad de observar experiencias internacionales y mencionó particularmente una visita reciente a China, donde pudo conocer avances vinculados con tecnología e innovación.
Aquí, identificó a la educación como el factor fundamental para acompañar los cambios productivos.
“Creo que ahí está la clave, la inteligencia artificial. Creo que nosotros, para salir adelante, tenemos que invertir en la educación”.
Su planteo vinculó el crecimiento de la minería con la necesidad de preparar recursos humanos capaces de responder a las nuevas demandas tecnológicas, profesionales y productivas.
El desafío de equilibrar inversiones con oportunidades para proveedores locales
Gilly abordó cómo compatibilizar los beneficios otorgados a las grandes inversiones con el crecimiento de la industria proveedora argentina.
El presidente de la Cámara de la Minería de Salta consideró que el RIGI constituye una herramienta favorable para impulsar proyectos de gran escala, aunque reconoció las preocupaciones de algunas empresas locales frente a las facilidades para importar equipamiento y determinados insumos.
Durante el intercambio se mencionó la expansión del entramado proveedor salteño, que pasó de alrededor de 150 a 320 empresas, como muestra del crecimiento de las oportunidades asociadas a la actividad.
Al respecto, Pfister sostuvo que el mayor volumen de inversiones puede compensar ampliamente los efectos de una mayor apertura a las importaciones, siempre que las compañías mantengan un compromiso con el desarrollo de proveedores nacionales.
“No puede ser traer todo de afuera y que se lo deje a todos los proveedores sin nada”.
En ese sentido, planteó que las propias empresas mineras deben encontrar un equilibrio entre las compras internacionales y las posibilidades de abastecimiento local.
Para el dirigente, esa responsabilidad no debería depender exclusivamente de nuevas exigencias legislativas, sino también de las decisiones empresariales y de una visión de largo plazo sobre el desarrollo de la cadena de valor.
El análisis puso sobre la mesa un desafío para las pequeñas y medianas empresas del NOA: mejorar sus estándares de calidad, productividad y competitividad para aprovechar las oportunidades que genera la expansión minera.
Catamarca: reglas claras, estabilidad y una estrategia regional compartida
Abás Tanus Mafud, presidente de la Cámara Minera de Catamarca, centró su intervención en la necesidad de construir un modelo de desarrollo minero argentino que contemple las características propias del país y aproveche las experiencias exitosas de otras jurisdicciones.
El dirigente señaló que la minería requiere previsibilidad debido a los elevados riesgos de inversión y a los largos períodos necesarios para desarrollar los proyectos.
“Somos una industria a riesgo, una industria a largo plazo”.
Desde esa perspectiva, destacó la importancia de contar con estabilidad, reglas claras y procedimientos administrativos más simples que faciliten tanto la exploración como el desarrollo de nuevas operaciones.
También consideró necesario observar modelos internacionales, como los de Australia y Chile, sin intentar reproducirlos de manera automática.
“Tenemos que armar nuestro modelo”.
Uno de los puntos más relevantes de su intervención fue la necesidad de fortalecer la cooperación entre las provincias mineras, aspecto ponderado por las 3 cámaras.
Mafud valoró las experiencias desarrolladas en Jujuy y Salta; planteó que compartir herramientas, conocimientos y buenas prácticas permitiría construir una agenda común.
“Hay muy buenas cosas en Salta y Jujuy, que a mí me encantaría que estén en Catamarca”.
Para el dirigente, la articulación entre las cámaras empresarias puede contribuir a impulsar condiciones normativas y productivas que beneficien no solamente a cada provincia, sino al conjunto de la minería argentina.
El impacto de la minería en las comunidades y el desarrollo de proveedores
Otro de los momentos centrales del panel estuvo dedicado al impacto económico de la minería y a su capacidad para generar oportunidades más allá de las operaciones extractivas.
Los representantes destacaron que el desarrollo de proveedores locales requiere inversiones, capacitación y cumplimiento de estándares técnicos, de seguridad e higiene.
Durante el intercambio, Pfister mencionó experiencias de EXAR en la Puna, que lograron incorporarse a las cadenas de abastecimiento minero y generar empleo para habitantes de las comunidades cercanas.
También describió iniciativas vinculadas con servicios de transporte, donde empresarios locales y miembros de comunidades originarias comenzaron a participar en actividades relacionadas con las operaciones mineras a partir del traslado de cal hacia esa empresa de litio.
Estos ejemplos fueron presentados como evidencia de que el impacto de la actividad no se limita a las regalías provinciales, sino que también alcanza a contratistas, trabajadores, comercios y prestadores de servicios.
Desde Catamarca se destacó igualmente la incorporación de proveedores comunitarios en actividades como transporte y otros servicios asociados a la producción.
“El derrame está. El derrame existe”.
Sin embargo, la discusión también dejó planteado que el crecimiento de las inversiones debe acompañarse de políticas y decisiones empresariales que permitan ampliar la participación de proveedores regionales.
En ese contexto, surgió la importancia de construir relaciones de confianza entre las empresas mineras y las comunidades, promoviendo una participación económica que trascienda las obligaciones formales y se sostenga en oportunidades concretas.
Los números del crecimiento: empleo y exportaciones en las tres provincias
Hacia el cierre del panel, los dirigentes compartieron indicadores que permiten dimensionar la importancia que alcanzó la actividad minera en las economías provinciales.
En el caso de Jujuy, Pfister señaló que la actividad genera alrededor de 3.500 empleos directos y otros 6.500 indirectos, y destacó especialmente el carácter registrado de esos puestos de trabajo.
También indicó que más del 80% de las exportaciones provinciales corresponden a productos mineros, con una participación relevante del litio.
El dirigente manifestó expectativas favorables respecto de futuras ampliaciones y nuevos proyectos, entre ellos iniciativas vinculadas al RIGI.
Desde Salta, Gilly mencionó que la minería ya representa aproximadamente el 65% de las exportaciones provinciales y destacó la generación de más de 6.000 empleos directos.
También puso de relieve la cantidad de trabajadores que demandan los proyectos durante sus etapas de construcción, cuando se movilizan importantes recursos económicos y humanos.
En Catamarca, Mafud señaló que las exportaciones provinciales crecieron un 191% en tres años y que el litio representa aproximadamente el 90% de las ventas externas.
Las cifras expuestas reflejan la creciente participación de la minería en las economías del noroeste y permiten dimensionar las oportunidades y responsabilidades asociadas a la expansión de la actividad.
Infraestructura y formación profesional: los desafíos de la próxima etapa
Más allá de los indicadores actuales, los presidentes de las cámaras coincidieron en que la expansión minera dependerá de resolver cuestiones estructurales.
La infraestructura necesaria para acompañar el crecimiento de las operaciones, la competitividad de los proveedores y la disponibilidad de trabajadores calificados fueron identificadas como condiciones fundamentales para sostener el desarrollo.
Desde Catamarca se anticipó que la cámara empresaria trabaja en informes específicos sobre necesidades de infraestructura y desafíos productivos.
También se destacó la importancia de profundizar la formación de recursos humanos, especialmente en el nivel universitario, como complemento de los programas de capacitación en oficios que ya se desarrollan en las provincias.
La propuesta de dedicar futuros encuentros sectoriales exclusivamente a la educación reflejó la preocupación por contar con profesionales y técnicos preparados para una industria cada vez más compleja y tecnificada.
Una agenda compartida para consolidar al NOA minero
El panel dejó una conclusión central: el crecimiento de la minería del litio en Argentina ya no depende únicamente de la disponibilidad de recursos naturales o de la llegada de nuevas inversiones.
La capacidad de sostener esa expansión estará vinculada con la competitividad internacional, la continuidad de la exploración, la infraestructura, la estabilidad normativa y la formación de capital humano.
A estos factores se suma un desafío especialmente relevante para Jujuy, Salta y Catamarca: lograr que el crecimiento de las operaciones se traduzca en una mayor participación de empresas locales, oportunidades laborales y desarrollo económico para las comunidades.
Las tres cámaras empresarias plantearon, desde sus respectivas realidades provinciales, la necesidad de avanzar hacia una visión regional que permita compartir experiencias y fortalecer las condiciones para competir por inversiones.