La citricultura del Noroeste Argentino enfrenta uno de sus mayores desafíos sanitarios: impedir el ingreso del Huanglongbing (HLB), una enfermedad bacteriana que afecta gravemente a los cítricos y que representa una amenaza para la producción, el empleo y las economías regionales. Si bien la enfermedad está presente en el Noreste Argentino, las provincias citrícolas del NOA mantienen hasta el momento su condición de libres de HLB.
En este contexto, Ceferino Flores, responsable del Laboratorio de Fitopatología del INTA Yuto, destacó ante Jujuy Económico la necesidad de abordar la problemática desde una perspectiva regional, donde la prevención no sea responsabilidad exclusiva de las grandes empresas citrícolas, sino también de los pequeños productores, los municipios y las familias que cultivan cítricos en sus viviendas.
El planteo fue uno de los ejes centrales de una actividad de capacitación y concientización en la Casa de la Cultura de la comuna sampedreña, organizada por el municipio y AFINOA, y que contó con la participación de autoridades provinciales, de empresas productoras de la región, estudiantes e interesados en la temática. Allí se puso especial énfasis en la importancia de actuar coordinadamente para proteger una actividad estratégica para Jujuy y el norte argentino.

Una amenaza para una de las principales economías regionales
El HLB, asociado a bacterias del género Candidatus Liberibacter, fue detectado en Argentina en 2012 y desde entonces avanzó en zonas productoras del Noreeste. Flores recordó que Jujuy, Salta, Tucumán y las áreas citrícolas de Catamarca continúan libres de la enfermedad, una condición sanitaria que resulta fundamental preservar.
La importancia económica es clave: Tucumán constituye uno de los principales polos mundiales de producción e industrialización de limón, mientras que Jujuy y Salta concentran importantes producciones de cítricos dulces, especialmente naranjas y mandarinas, además de limones.
La actividad genera empleo directo e indirecto, moviliza servicios e industrias asociadas y contribuye al ingreso de divisas mediante la exportación de fruta fresca y productos industrializados.
Por esta razón, el especialista remarcó que evitar el ingreso del HLB no representa únicamente una cuestión fitosanitaria, sino también una necesidad económica y social para toda la región.
La prevención comienza con una planta: el rol de los viveros certificados
Uno de los principales mensajes de la capacitación estuvo relacionado con el origen de las plantas utilizadas para nuevas plantaciones.
"Una de las vías de ingreso y propagación del HLB es el traslado de material vegetal infectado", dijo. Por ello, insistió en que cualquier persona que desee incorporar o traer una especie cítrica, independientemente de la escala de producción, debe adquirir ejemplares provenientes de viveros certificados y sujetos a los controles sanitarios correspondientes.
Aclaró que esta recomendación comprende tanto a una empresa que proyecta ampliar su superficie productiva, como a un municipio que pretende incorporar árboles cítricos, o a una familia que desea plantar un limonero o naranjo en su vivienda.
Flores agregó la importancia de respetar las exigencias de organismos como el SENASA y el INASE, así como las restricciones al traslado de plantas desde zonas donde la enfermedad está presente. El objetivo es impedir que una planta aparentemente inofensiva se convierta en la puerta de entrada de una enfermedad capaz de comprometer a toda una región productiva.
Diaphorina citri: el insecto que obliga a reforzar los controles
Otro de los puntos centrales fue la presencia de Diaphorina citri, conocido como psílido asiático de los cítricos, el insecto vector responsable de transmitir las bacterias asociadas al HLB. Aunque el NOA permanece libre de la enfermedad, el insecto transmisor ya se encuentra establecido en distintas áreas de Jujuy y Salta. Tal situación representa un factor de riesgo, ya que la eventual introducción de plantas infectadas podría facilitar la propagación de la enfermedad mediante el insecto vector.
Por ello, Flores precisó que el control de Diaphorina citri constituye una herramienta fundamental dentro de las estrategias preventivas: la vigilancia sanitaria, el monitoreo de las poblaciones del insecto y la coordinación entre los distintos actores de la actividad citrícola resultan esenciales para reducir las posibilidades de dispersión.
El jazmín ornamental y su importancia en la prevención
En el encuentro se abordó además la problemática de Murraya paniculata, una planta ornamental conocida como jazmín árabe o jazmín naranja, utilizada habitualmente en jardines, veredas, plazas y espacios públicos. Esta especie tiene especial relevancia sanitaria porque funciona como hospedera de Diaphorina citri, favoreciendo la presencia y multiplicación del insecto vector.
Flores recordó que existen disposiciones nacionales que restringen su implantación y circulación, además de normativa provincial en Jujuy orientada a su erradicación.
La presencia de esta planta en espacios urbanos y residenciales demuestra que la prevención del HLB excede ampliamente los límites de las fincas productivas: un jazmín árabe en una plaza o jardín privado puede convertirse en un factor de riesgo para la sanidad citrícola regional si favorece la proliferación del insecto transmisor.
En consecuencia, la ocasión visibilizó una vez más la importancia de la concientización vecinal y de la participación de los gobiernos municipales.
"El HLB es una enfermedad de manejo regional. Necesita una estrategia colectiva que involucre a todos los sectores vinculados directa o indirectamente con los cítricos".
Flores remarcó que la prevención debe contemplar a las grandes empresas productoras, los pequeños agricultores, los viveristas, los municipios y las familias.
Por eso, durante el encuentro se insistió en la necesidad de fortalecer la divulgación de información, evitar el ingreso de plantas de procedencia irregular, controlar el insecto vector y avanzar en el manejo de las especies ornamentales que favorecen su multiplicación.
La participación de empresas productoras en la actividad también puso de manifiesto la importancia de construir acuerdos y acciones coordinadas para preservar el estatus sanitario regional.
Cabe mencionar que formaron parte de esta actividad en San Pedro Enrique Anagua y Silvia Mendilarzu por AFINOA; representantes de la Secretaría de Desarrollo Productivo - Dirección Provincial de Control Productivo y Comercial; Dirección de Ambiente, Recursos Naturales y Viveros (Paul Eulogio Jerez y Leonel José Córdoba), entre otros.