Empresas de los sectores azucarero, citrícola, papelero, alimenticio y minero ya enfrentan limitaciones para producir y, en algunos casos, analizan reducir o detener sus procesos. A esto se suma una alternativa difícil de sostener: importar Gas Natural Licuado (GNL), cuyo precio ronda los US$ 24 por millón de BTU, un valor que multiplica varias veces el costo habitual del gas y compromete la competitividad de la producción regional.
La preocupación también alcanza al empleo, las exportaciones y las inversiones. Desde la Unión Industrial de Jujuy aseveraron que "resulta imprescindible preservar la capacidad productiva del NOA" y reclamaron medidas urgentes que garanticen un abastecimiento previsible y a costos razonables.
La UIJ expresó su profunda preocupación ante la crítica situación generada por la restricción en el suministro de gas natural y el sostenido incremento de los costos energéticos, "factores que hoy ponen en serio riesgo la continuidad de la actividad industrial en toda la región del Noroeste Argentino". Aseguró que las recientes decisiones en materia de reordenamiento energético a nivel nacional impactaron de manera directa en las provincias del NOA, provocando limitaciones severas en el abastecimiento de gas para el sector productivo. "Estas restricciones obligan a numerosas industrias a operar bajo esquemas mínimos o a evaluar la paralización total de sus procesos, con consecuencias económicas y sociales de alto impacto", advirtió la entidad.
"En regiones como la nuestra, donde muchas actividades son estacionales, cualquier interrupción en la producción tiene efectos irreversibles en el corto plazo. Asimismo, la incertidumbre en torno al acceso a la energía desalienta inversiones, afecta la planificación productiva y debilita el entramado industrial regional, profundizando las asimetrías con otras zonas del país".
La Unión Industrial de Jujuy exhortó a las autoridades provinciales que gestionen ante Nación la adopción de "medidas urgentes y efectivas que garanticen el abastecimiento de gas a la industria en condiciones previsibles y a costos razonables", al entender que resulta imprescindible "preservar la capacidad productiva del NOA y evitar que una coyuntura energética adversa derive en una crisis estructural de largo plazo".
"La industria es un pilar fundamental del desarrollo regional y del empleo genuino. Su sostenimiento debe ser una prioridad en la agenda energética nacional".
Cada industria decide
Desde el Gobierno nacional, el secretario de Coordinación de Energía y Minería Daniel González aseguró que no faltará gas en los hogares, ya que el consumo residencial es prioritario. Sin embargo, reconoció que, en los días de mayor demanda por las bajas temperaturas, hay menos gas disponible para la generación eléctrica y para las industrias, que deben decidir entre afrontar el alto costo del GNL, utilizar combustibles alternativos o detener temporalmente su producción.
"El GNL es más caro, sobre todo después de la guerra. Cada industria hace su propia decisión económica: si tiene sentido comprar el GNL, si prefiere cortar unos días o pasarse en vez de GNL a gasoil", dijo.
Frente a este posicionamiento, desde la cadena industrial se marcó el desafío para la política energética de encontrar un equilibrio entre garantizar el abastecimiento residencial y sostener la actividad productiva. Diversos ámbitos empresariales recalcaron que, sin energía competitiva, también se pone en riesgo el empleo, las inversiones y el desarrollo del norte argentino.