Bajo el lema “Impulsando el futuro del bioetanol en Argentina”, diferentes autoridades y referentes de la cadena apuntaron a la Secretaría de Energía de la Nación, instando a que se eleve el margen actual de biocombustibles. Subrayaron las ventajas productivas y hasta ecológicas –por el uso de energías renovables- que permitiría pasar del 12% vigente al 15% de corte, reclamando además por una nueva ley que acompañe a la actividad.
“Están dadas las condiciones, pero queremos que esa ley dé seguridad jurídica a quienes van a invertir. Una inversión de estas características requiere de estabilidad jurídica y eso es lo que pretendemos. En Tucumán tenemos todas las condiciones, tenemos la caña y los industriales comprometidos para este desarrollo”, afirmó el vicegobernador de la provincia mediterránea, Miguel Acevedo.
“Tenemos los trabajadores y la capacidad para producir y el conocimiento en energía renovable. Así que queremos estar dentro de este espectro que significa desarrollo, no tan solo para Tucumán, sino también para la región”, agregó.

Por su parte, el gobernador Carlos Sadir señaló que las provincias del NOA tienen por objetivo “impulsar la producción, teniendo en cuenta que Tucumán y Jujuy tienen ingenios desde hace muchos años, con tecnología y que conocen mucho el tema”. Agregó que “el alcohol es una alternativa importante para los ingenios, entendiendo que los otros productos que se elaboran no están hoy en el mejor momento”.
Entre las voces del sector privado, trascendió la de señaló Jorge Rocchia Ferro, presidente de la Compañía Azucarera Los Balcanes y titular de la Unión Industrial de Tucumán (UIT): a su entender, cualquier auto hoy puede funcionar con un 17% o 18% de mezcla sin necesidad de modificaciones mecánicas –aspecto que parte de la cadena automotriz señala para oponerse a tales cambios.
Según el dirigente, incrementar el uso de bioetanol no solo permite sustituir importaciones de naftas y frenar la fuga de divisas, sino también operar como un “amortiguador” indispensable que enfrente otro problema: los excedentes de caña que deprimen el precio del azúcar en el mercado interno. “Si el Estado tiene la voluntad de dejar de importar combustibles fósiles y de exportar dólares, el camino es aumentar el corte”, aseveró.
La cumbre transmitió que, para toda la cadena productiva e industrial del norte argentino, la transición energética en el país no implica mirar sólo las iniciativas fósiles en el sur, sino fortalecer e integrar la actividad agroindustrial de provincias como Jujuy, Salta y Tucumán -que sostienen grandes provisiones de alimentos y miles de empleos. A ellas se suman Córdoba y otras generadoras de biodiesel.