"¿Qué hacer frente a este panorama? La única salida viable es transitar el camino de la mejora en la productividad", destacó el ingeniero agrónomo Juan Regazzoni, al analizar la situación actual del sector hortícola.
El complejo panorama atraviesa a productos como el tomate, donde quienes lo cultivan demandan que el cajón a 2 mil pesos es imposible vender, siendo los gastos de cosecha aun mayores que la ganancia. A eso se suman las quejas por el ingreso de alimentos desde las fronteras, en desmedro de los productores locales; así como la sobreoferta hortícola que desmotiva y pone en jaque a diversas familias, pese a que en grandes centros de consumo los precios de estos alimentos son considerablemente mayores pero no repercuten en el bolsillo del campo. Son sólo algunas de las demandas que se escuchan desde hace unas semanas, pero que además suelen repetirse a lo largo de los años.
Este tema fue analizado por el reconocido profesional y ex referente del INTA con numerosos aportes en la región. En una entrega a Jujuy Económico, Juan Regazzoni precisó: "En las últimas semanas, productores y referentes del sector hortícola han manifestado su preocupación por la difícil situación que atraviesan, especialmente los pequeños productores. Esta crisis responde a una combinación de factores: la marcada retracción del consumo, la sobreoferta de productos y el ingreso de mercadería proveniente de países vecinos. Este escenario ha provocado una fuerte caída en los precios de mercado, poniendo en riesgo la continuidad de numerosos actores fundamentales dentro de este entramado socio-productivo".
"Si bien los precios bajos pueden beneficiar al consumidor, no permiten sostener una rentabilidad adecuada para el productor. Es imprescindible encontrar un equilibrio entre ambos, reconociendo el rol estratégico del productor: fuente de empleo, dinamizador de la economía local, generador de valor y contribuyente fiscal".
"¿Qué hacer frente a este panorama? La única salida viable es transitar el camino de la mejora en la productividad, lo que permitirá ser competitivos mediante la reducción de costos. Sin embargo, este desafío no es menor: el productor debe enfrentar las inclemencias del clima, la volatilidad del mercado y las limitaciones estructurales del sistema".

Juan Regazzoni durante su gestión en INTA (archivo)
"Incrementar la productividad requiere iniciar un proceso gradual de incorporación de tecnología y conocimiento. El acceso a insumos tecnológicos implica contar con recursos propios o financiamiento, algo que suele estar fuera del alcance de los productores con escaso respaldo económico. A esto se suman las elevadas tasas de interés actuales, lo que vuelve este camino prácticamente inviable".
"En cambio, el conocimiento representa una alternativa más accesible y efectiva. El acompañamiento de profesionales, como los Ingenieros Agrónomos, permite aplicar tecnologías de “costo cero” que optimizan los recursos disponibles. Actuando en el presente, pero construyendo el mañana, este servicio lejos de ser un gasto, debe entenderse como una inversión estratégica. Además, su costo puede ser acordado de manera flexible, adaptándose a las posibilidades del productor".
"Como conclusión; la sostenibilidad empresarial del sector hortícola de productores en situación vulnerable depende de mejorar la productividad. Para ello, es fundamental iniciar un proceso progresivo que comience con la incorporación de conocimiento —invirtiendo en asesoramiento técnico— y que, en una segunda etapa, permita sumar tecnologías productivas de insumos que potencien los resultados".