Hablar de sustentabilidad ya no alcanza: hay que demostrar en el campo que es posible producir mejor, gastar menos y dejar suelos más saludables a las próximas generaciones. Así lo precisó a Jujuy Económico el ingeniero agrónomo Ceferino Flores del INTA Yuto, de cara a un encuentro estratégico.
“No podemos seguir con las pérdidas que tuvimos este año en Fraile Pintado, con los problemas de Phytophthora infestans que tuvimos por varios lugares, con el tema de derivas de herbicidas”, dijo el experto. Con sobrados antecedentes, abordó el desafío que enfrenta la agricultura del norte argentino que combina productividad, costos, ambiente y cambio climático: cómo sostener e incluso aumentar los rendimientos sin continuar deteriorando el principal capital sobre el que se construye cualquier sistema agrícola: el suelo.
En ese debate, avanza la agricultura regenerativa o bioregenerativa con un enfoque que propone recuperar los procesos biológicos del suelo, mejorar el uso del agua, favorecer la biodiversidad y disminuir progresivamente la dependencia de determinados insumos externos.
“Es un modelo de producción que quiere devolverle la salud al suelo, a través de la incorporación de materia orgánica, la utilización de microorganismos y de un uso racional de productos de síntesis química. Todo eso a nivel del suelo. A nivel de la parte aérea de la planta, trabajar con una disminución en los plaguicidas, insecticidas, fungicidas y de ese modo promover una agricultura más resiliente ante el cambio climático”, explicó.
Para Flores, el objetivo final no es solamente ambiental. Se trata de conseguir cultivos capaces de soportar mejor el estrés térmico, las bajas temperaturas y otras condiciones adversas, mientras se busca mejorar la eficiencia productiva: “que produzca más, que se gaste menos y sobre todo que recupere la salud del suelo”.

Consultado sobre experiencias exitosas en Jujuy y Salta, el especialista aseguró la importancia de quienes están funcionando como verdaderos pioneros. “Reconocemos a productores que son la punta de lanza en estos trabajos y que desde hace muchos años vienen trabajando en este tema y que tienen logros muy importantes: productores que llevan 23 años sin remover el suelo, que incorporaron pasturas, inter siembra de cultivos, prácticas de bajo uso de agroquímicos y utilización de microorganismos. Y empresas que hoy en día en la región están produciendo microorganismos y comercializando, como Salvitec”, dijo.
A su entender, todos estos casos permiten afirmar que existe una base sobre la cual construir una política y una estrategia productiva de mayor escala.
Un encuentro clave
La Estación Experimental de Cultivos Tropicales Yuto del INTA será sede este jueves 3 de septiembre de la IV Jornada Hortícola NOA: “Estrategias bioregenerativas en la agricultura moderna”. Contará con la participación del coordinador del Programa de Hortalizas, Flores, Aromáticas y Medicinales del INTA, Daniel Kirschbaum, junto a directores regionales y de la Estación Experimental, referentes destacados por Flores.
“Creo que tiene que ser un evento trascendente, que inicie un cambio en los sistemas productivos”, enfatizó el agrónimo, al recordar que es urgente integrar distintas herramientas de manejo para construir sistemas productivos más resilientes (frente a lo ocurrido en Fraile Pintado y otras zonas).

“Hay muchos problemas que, tras un proyecto de agricultura bioregenerativa, no solo que salvaríamos estas cuestiones climáticas y ambientales, sino que traccionaríamos una mejora en la productividad de los cultivos”.
Tomando experiencias y percepciones de productores y empresas con las que trabaja, sumó un objetivo que va más allá del rendimiento por hectárea: “recuperar el sabor, el color, el aroma a las frutas que consumimos”. En cultivos específicos, colocó ejemplos de este desafío en términos de composición y calidad nutricional: “para nosotros que somos productores, recuperar licopenos en tomate, y recuperar la concentración de zinc en las plantaciones de maíz”.

“Yo no digo que hablemos de agricultura, yo digo que mostremos lo que tenemos que hacer para que los productores de cada localidad, como Fraile Pintado, Chalicán, Colonia Santa Rosa, comiencen a implementar estrategias hacia la agricultura bioregenerativa. Y en función de eso, aplicar cuidando el bien más preciado que tenemos, que es el suelo”.
Como no existe una receta universal de agricultura regenerativa, las estrategias deben adaptarse a las características ambientales, tecnológicas y económicas de cada sistema productivo, e incluso a las diferencias que pueden existir dentro de un mismo lote. Es por ello que se convocó a todos los interesados a la jornada que se extenderá de 8 a 18 horas en la sede del INTA Yuto (
Con inscripción y apertura desde las 8:30, la agenda propone combinar capacitación técnica e intercambio empresarial, con recorridas por stands, almuerzo libre y dinámicas a campo en la Estación Experimental, a los fines que el intercambio no quede limitado a las exposiciones, sino que permita observar tecnologías, ensayos y prácticas directamente sobre el terreno.
Flores propuso generar un grupo regional de productores que pueda trabajar sistemáticamente en la transición hacia sistemas bioregenerativos, e instó a un rol activo de los gobiernos municipales y provinciales. Invitó especialmente a estudiantes de Ingeniería Agronómica, estudiantes de escuelas terciarias vinculadas con la agricultura, profesionales y pequeños, medianos y grandes productores.
Resumió finalmente el espíritu de la propuesta, ajustado a un compromiso intergeneracional: “que el suelo que nosotros dejemos para nuestros hijos sea de mejor calidad del que recibimos de nuestros padres. Ese es un compromiso que queremos asumir el día 3 de septiembre en el INTA Yuto”.
