“El ciudadano, al no poseer un pequeño emprendimiento, no puede generar empleo, y al no generar, la gente no tiene dinero para consumir. Si no hay consumo, esta cadena se ve afectada y comienzan los riesgos”, advirtió el especialista en Economía Guillermo Sapag, cuestionando la desatención a las pymes.
“Jujuy, culturalmente, siempre estuvo en una situación complicada. Tiene una figura Estado-dependiente que es muy difícil de revertir”, comentó el contador y docente de la Universidad Nacional de Jujuy a nuestro medio.
“El error es no poner las miradas en las pequeñas y medianas empresas pymes. El Gobierno jujeño puso énfasis en los megas emprendimientos. Hasta la fecha no se sabe si el ingenio La Esperanza avanzará, que es un gran interrogante, el sistema de energía solar tampoco. Todo es a futuro”, dijo.
“Hay una cantidad de empleos públicos más que privados con registro, por lo tanto es un indicador muy complicado” destacó a Jujuy Económico.
Asimismo ponderó la importancia de mirar más allá de las producciones tradicionales de la provincia: 800.000 tabacaleros, 160 productores cañeros independientes, producciones fruti-hortícolas, mineras y pocas industrias.
Sapag manifestó que la única forma de revertir este “error” es tener un proyecto a 10 o 20 años destinado a la creación de estas unidades de trabajo. “Las pymes en la Argentina tienen el 70% destinado al empleo, por lo tanto, si hay un proyecto destinado a la creación de 100 pymes por año, de aquí a 20 años, sería una forma de intentar revertir esta estado-dependencia de la provincia”, insistió.
A su entender, el camino de “mega-emprendimientos” significa una cantidad de empleo importante, pero que no activa de manera segura la economía provincial.
“Son empleos de buen sueldo, de cierta especialización y oficio, pero que culminan y benefician a un pequeño sector. La economía se sustenta fundamentalmente en términos que dependen del Estado”.

Si cae el crecimiento, afecta la coyuntura y repercute en la cadena, según el académico. “El ciudadano al no poseer un pequeño emprendimiento no puede generar empleo y al no generar, la gente no tiene dinero para consumir. Si no hay consumo, esta cadena se ve afectada y comienzan los riesgos”, prosiguió Sapag.
Por último, destacó que la actividad productiva como el azúcar y el tabaco están ligados al Estado. No obstante, la ventaja es intensiva en el empleo tabacalero, a diferencia de la actividad azucarera que obtiene el producto a través de tecnología agrícola y que depende cada vez menos del ser humano.