La transformación digital ya no es exclusiva de las nuevas generaciones. Para comerciantes, emprendedores y trabajadores mayores de 40 años, incorporar herramientas digitales e inteligencia artificial puede significar un ahorro de tiempo, una mejora en las ventas y nuevas oportunidades de crecimiento. Desde Jujuy, Daniel Gaspar plantea que el principal obstáculo no es la edad, sino el desconocimiento y la falta de confianza para comenzar.
La incorporación de la inteligencia artificial (IA) a las actividades comerciales está modificando la manera en que las pequeñas y medianas empresas se comunican con sus clientes, promocionan sus productos y organizan sus ventas. Sin embargo, para muchos emprendedores y comerciantes mayores de 40 años, el avance tecnológico todavía representa un desafío que suele estar acompañado de dudas, temores y la percepción de que aprender a utilizar estas herramientas requiere demasiado tiempo o dinero.
Frente a este escenario, Daniel Gaspar señaló a Jujuy Económico que la principal barrera para adoptar nuevas tecnologías no está relacionada con la edad, sino con la falta de confianza que genera aquello que todavía se desconoce.
Incorporar el marketing digital y la inteligencia artificial a actividades cotidianas resulta para él un reto conocido. El especialista recordó que situaciones similares ocurrieron cuando comenzaron a popularizarse plataformas como Facebook, Instagram o el propio buscador Google. En sus primeros años, repasó que muchas de estas herramientas eran consideradas únicamente espacios de entretenimiento o interacción social, mientras que actualmente constituyen canales importantes para la actividad comercial.
En ese sentido, el desafío para quienes superan los 40 años no pasa necesariamente por convertirse en expertos tecnológicos, sino por comprender cómo estas herramientas pueden contribuir a resolver problemas concretos de sus negocios.
La experiencia comercial también es una ventaja frente a la inteligencia artificial
Uno de los aspectos centrales para incorporar tecnología a un emprendimiento es comprender que las herramientas digitales no reemplazan el conocimiento del negocio ni la experiencia acumulada durante años. Un comerciante que conoce a sus clientes, identifica sus necesidades y sabe cuáles son los productos que mejor funcionan ya cuenta con información valiosa para aprovechar las posibilidades de la inteligencia artificial.
Gaspar explicó que, antes de elegir una red social o una plataforma tecnológica, cualquier emprendimiento debe responder dos preguntas fundamentales: qué problema resuelve con su producto o servicio y a qué público está dirigido. “Si nosotros tenemos claro esas dos cosas vamos a saber qué red social utilizar porque no toda red social es para todos”, expresó.
El costo de no incorporar inteligencia artificial puede medirse en tiempo
Entre las principales objeciones que suelen aparecer al momento de incorporar nuevas tecnologías se encuentran la falta de tiempo, las limitaciones presupuestarias y el temor a utilizar herramientas desconocidas. Gaspar propuso analizar el problema desde otra perspectiva: el tiempo que un emprendedor pierde realizando tareas que podrían simplificarse mediante la IA.
“Hay algo que antes nos ocupaba una hora en hacer, tanto en redes sociales como en otras herramientas, y hoy en día con la IA lo podemos hacer quizás en 15 minutos. Entonces, ¿cuál es el costo? El costo es el tiempo”.
Otro error frecuente entre pequeños comerciantes y emprendedores, según este referente, consiste en creer que para tener presencia digital es necesario utilizar simultáneamente todas las redes sociales y plataformas disponibles. A su entender, esta percepción puede generar confusión y terminar convirtiéndose en un obstáculo para quienes recién comienzan a incorporar tecnología.
El marketing digital, según su análisis, ofrece una ventaja que antes estaba reservada principalmente a quienes podían contratar publicidad en medios tradicionales: la posibilidad de conocer con mayor precisión el alcance y los resultados de las acciones comerciales. Agregó que actualmente las plataformas permiten observar estadísticas, interacciones, consultas y otros indicadores que ayudan a evaluar si una publicación o campaña está generando interés entre potenciales clientes.
Pero aprovechar estos recursos requiere identificar previamente dónde se encuentra el público al que se pretende llegar. En este contexto, dijo que la inteligencia artificial aparece como una herramienta de apoyo para seleccionar plataformas, comprender sus funciones y simplificar tareas.
Gaspar destacó que existen distintas soluciones vinculadas a empresas tecnológicas como Google y Meta, además de asistentes conversacionales como ChatGPT, Gemini y Copilot. Cada una ofrece características y posibilidades diferentes, por lo que su utilización debería responder a las necesidades concretas de cada actividad comercial.
"La idea es que se entienda qué plataformas de IA son más compatibles con Facebook, con Google, o con ciertas páginas web. Una actividad de ventas puede usar unas 2 o 3 IA, todo dependiendo de las tareas que se quieran hacer. No le pueden pedir a Gemini algo que puedan hacer con Meta, o pedirle algo Meta que puedan hacer con Google".
El objetivo no es utilizar inteligencia artificial por una cuestión de tendencia, sino "identificar qué herramienta puede contribuir efectivamente a mejorar las ventas o reducir el tiempo de trabajo". Esta habilidad podrá ser aplicada al día siguiente de una clase gratuita que se detalla a continuación, según Prometió Gaspar.
La habilidad que deberán desarrollar los vendedores en los próximos años
Más allá de aprender a utilizar una aplicación determinada, el referente consideró que existe una habilidad fundamental que los emprendedores y vendedores deberán fortalecer durante los próximos 6 a 12 meses: la capacidad de contextualizar sus necesidades y comunicarlas correctamente a la inteligencia artificial.
Esto significa aprender a explicar con claridad qué se quiere conseguir, cuál es el producto o servicio ofrecido, a qué público está destinado y qué resultado se espera obtener.
“Es importante saber contextualizar y saber comunicar lo que estás contextualizando, lo que le estás pidiendo a la IA”.
La diferencia puede observarse en una situación cotidiana. No es lo mismo solicitarle a una herramienta de inteligencia artificial que redacte una publicidad para un negocio que explicarle que se trata de un comercio de indumentaria ubicado en Jujuy, dirigido a mujeres de entre 40 y 60 años, que necesita promocionar determinados productos a través de WhatsApp o Instagram.
Gaspar explicó que la IA puede producir respuestas generales, pero el conocimiento y la capacidad de contextualización del usuario permiten transformarlas en contenidos particulares y adecuados a su actividad.
De esta manera, la experiencia del comerciante continúa siendo un elemento central: la tecnología puede procesar información y generar propuestas, pero es el emprendedor quien conoce las particularidades de su negocio y de sus clientes.

Daniel Gaspar (derecha) junto a su colega Ariel Rendón
Una oportunidad para que los mayores de 40 se adapten al nuevo mercado
La expansión de la inteligencia artificial plantea desafíos para todas las generaciones, aunque puede representar una oportunidad especialmente significativa para quienes desarrollaron buena parte de su actividad laboral antes de la masificación de las herramientas digitales. Para los mayores de 40 años, aprender a utilizar inteligencia artificial puede convertirse en una manera de aprovechar mejor su experiencia, optimizar recursos y mantener la competitividad de sus emprendimientos.
En este contexto, Gaspar ofreció el programa “Desarrollo de Aprendizaje Inteligente”, una iniciativa orientada especialmente a personas mayores de 40 años del norte argentino que buscan incorporar herramientas digitales e inteligencia artificial a sus actividades comerciales.
La propuesta plantea un aprendizaje progresivo, sin necesidad de conocimientos técnicos previos, con especial atención a la utilización de herramientas accesibles para mejorar las ventas desde el celular.
Como instancia introductoria, se realizará una clase gratuita por Zoom este sábado 31 de octubre, a las 16 horas, con una duración prevista de una hora.
La actividad será virtual y contará con cupos limitados. Los interesados podrán inscribirse mediante este formulario de inscripción.